
Un road trip más para llenar mi corazoncito aventurero, esta vez tocó a Flagstaff a ver si nos tocaba ver un poco de nieve, no nos tocó jajajajajaj solo en muy pocas partes y a lo lejos mayormente pero no importa, hubo carretera, rincones bonitos y familia para retratar con mi Fuji X100VI, así que ahí te va una pequeña galería con algo de lo que mis ojos vieron.
Yo se que no soy fotógrafa de paisaje, pero igual me gusta guardar aquello que me endulza el ojo y aunque quisiera pararme cada 5 minutos en la carretera para acomodarme a tomar tranquilamente una foto, no siempre es posible, casi nunca de hecho, por lo que casi todas las fotos de paisaje que ves aquí están tomadas desde la ventana del carro mientras el bobby manejaba.
Yo sabía que no iba a estar super nevado pero igual me arriesgué a ver que encontraba porque de todas formas no conocía Flagstaff y la sorpresa me gusta.

Lo que más me impresionó de este viaje fue descubrir que había un camino para andar entre piedras volcánicas muy cerca de esa pequeña ciudad. Visualmente fue muy hermoso por la nieve que había en algunos espacios y el contraste que lograba con lo negro del volcán, también la comodidad de caminar en la naturaleza con una temperatura bien agradable, sin congelarme y sin sufrir los calores extremos de Hermosillo elevó mi espíritu muy alto.
Otras de las cosas que me encantó fue el hotel en el que nos quedamos, el Americana Motor Hotel. Es de esos hoteles viejos que remodelaron para darle nueva vida pero con mucha alma. Su diseño es muy en los 70s, ¡cada cuarto tiene una bola disco funcional! Hay fotos de aquella época, sus áreas comunes están muy agradables, con jueguitos, fogatas de gas y es pet friendly, por lo que muchos andaban con sus perritos.
Flagstaff me pareció coqueto, agusto, pero la verdad no sé si lo elegiría como destino nuevamente al menos que quiera ir a visitar algunas de las atracciones naturales que hay a su alrededor, porque aunque hay otros publitos cerca, por ser este más grande, es el que tiene más comodidades y opciones, tanto de hospedaje como de comida y otras amenidades. Eso sí, está más carito lo que lo encuentro desalentador porque no me fascinó tanto, a lo mejor me faltó conocerlo más.
Aunque este fue un road trip a Flagstaff, el destino fue lo de menos, como suele ocurrir en los viajes por carretera. Agradezco los paisajes en el camino, la comida que no cociné y sabe deliciosa, los momentos con mi hija, la música que repasé, la que descubrí y otras muchas cosas más que no pueden reflejarse en ninguna foto.



















